viernes, 20 de octubre de 2006
Sueño a menudo el sueño sencillo y penetrante
de una mujer ignota que adoro y que me adora,
que, siendo igual, es siempre distinta a cada hora
y que las huellas sigue de mi existencia errante.

Se vuelve transparente mi corazón sangrante
para ella, que comprende lo que mi mente añora;
ella me enjuga el llanto del alma cuando llora
y lo perdona todo con su sonrisa amante.

¿Es morena ardorosa? ¿Frágil rubia? Lo ignoro.
¿Su nombre? Lo imagino por lo blando y sonoro,
el de virgen de aquellas que adorando murieron.

Como el de las estatuas es su mirar de suave
y tienen los acordes de su voz, lenta y grave,
un eco de las voces queridas que se fueron...
Publicado por jucar2 @ 11:10  | Verlaine, Paul
Comentarios (2)
Comentarios
Publicado por antonio morales
sábado, 05 de septiembre de 2009 | 4:07
Por mas que me devano los sesos,no logro descifrar(entender,poeticamente hablando) el primer terceto de este maravilloso soneto,que estruja mi corazón.
Publicado por Invitado
sábado, 05 de septiembre de 2009 | 4:16
Por mas que me devano los sesos,no logro descifrar(entender,poeticamente hablando) el primer terceto de este maravilloso soneto,que me estruja el corazón. Antonio Morales,moralescarroz@gmail.com.